Vía Guerra Eterna, dejo un enlace al artículo de El Mundo (uuh, que escalofrío) en el que hablan de la nueva y “atrevida” campaña de L’Unitá.  Este periódico, fundado por Gramsci, es emblemático para la izquierda italiana, algo así como El Socialista o Mundo Obrero en España.  Con todo, desde que la URSS ya no es lo que era, anda de capa caía: de las 240.000 copias vendidas diariamente de mediados de los 70, a menos de 60.000 actualmente.  Hoy en día es gestionado por una editorial “independiente” aunque sigue siendo más o menos el órgano oficial del PD de Veltroni.
La verdad es que sólo leo L’Unità en la parada del bus, en un tablón enfrente del Coop, donde lo cuelgan diariamente a guisa de periódico mural, cual asiático dazibao.  Y es que la zona boloñesa de San Vitale/San Donato es lo que podríamos denominar un “barrio obrero” clásico, un feudo de partidos y sindicatos de izquierdas, aún para la media de Bolonia.  Vamos, que es como pasear por Las Delicias o Torrero, pero con más pizzerías y menos bares de tapas.
Si L’Unità sobrevive hoy en día es principalmente por la ayuda económica que le da el Estado Italiano, por ser el órgano del PD.  Curiosamente, en Italia es posible encontrar prensa “política” en los kioskos, cosa que en España es bastante raro.  Por otro lado, tampoco se ve a mucha gente con estos periódicos por la calle, salvo, quizás, a mis compañeros de clase más rebeldes y comprometidos, que gustan de presentarse en clase con L’Unità o Il Manifesto bajo el brazo.  La verdad es que me siento cómo en casa por estos andurriales, como en mi antigua facultad.
Volviendo a la campaña, que viene a celebrar que a partir de mañana empiezan a editar el periódico en un nuevo formato “mini”, no puedo menos que decir que es alegre y juvenil.  Vamos, que los jóvenes nos alegramos con el cartel de la campaña.