Publicaba ayer el País un artículo sobre un joven haitiano, probablemente con problemas mentales, que pasea por las calles de Puerto Príncipe, cual emperador con túnica de seda nueva; sin que la gente, bastante ocupada, parezca preocuparse por él. Es interesante la reflexión final: sacada de contexto, “la estampa podría servir para que un publicista avispado idee un anuncio en el que ensalce la fuerza, la independencia y la libertad de la juventud ante cualquier situación”.
Es curioso; si reflexionamos, el Pulitzer del año pasado en la categoría “Breaking News” se lo dieron a un fotorreportaje sobre las consecuencias de las tormentas causadas por el Huracán Ike en Haití en 2008. Las fotos son tremendamente impactantes, y muchas se podrían colar hoy en cualquier periódico sin que nadie se diera cuenta. Haití no levanta cabeza, desastre tras desastre. Parece que es una isla desafortunada, solamente los reporteros tienen algo que sacar de allí.
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